miércoles, 27 de febrero de 2019

INFANTERIA DE MARINA


INFANTERIA DE MARINA
El Cuerpo de Infantería de Marina subordinado al Comando de Operaciones Navales, es parte intrínseca de la fuerza operativa de la Armada del Ecuador, que se encarga de entrenar hombres decididos, con fortaleza de cuerpo y espíritu, listos para enfrentar cualquier contingencia.
Actualmente el CUINMA tiene a su cargo la ardua tarea y responsabilidad de dirigir a un grupo de hombres preparados en diversas especialidades, tales como:   comandos, hombres rana, paracaidistas, misileros, morteristas, armeros, radioperadores, enfermeros de combate, expertos en selva, entre otros.
Una de las misiones más importantes que  se encuentra realizando la Infantería de Marina, en la coyuntura actual,  es la colaboración con el  desarrollo integral de los asentamientos humanos ubicados en la frontera norte, donde se  ejecutan programas de gran contenido social y humanitario, concatenado con las de control y patrullajes en la zona limítrofe con Colombia, tanto terrestres como ribereños, contando también con  el apoyo de la fuerza de superficie, así como de helicópteros y aviones de exploración aeromarítima.
Su estructura es la siguiente:
·         Escuela de Infantería Marina
·         Batallón de Infantería Marina “Guayaquil”
·         Batallón de Infantería Marina “Jambelí”
·         Batallón de Infantería Marina “San Eduardo”
·         Batallón de Infantería Marina “San Lorenzo”
·         Batallón de Operaciones Especiales “Jaramijo”
·         Batallón de Infantería Marina “Esmeraldas”


ARMADA DEL ECUADOR


Armada del Ecuador
La Armada del Ecuador, también llamada Fuerza Naval del Ecuador, es una rama de las Fuerzas Armadas del Ecuador, responsable en tiempos de guerra de conservar la soberanía marítima del Ecuador y en tiempos de paz es responsable de controlar las actividades ilícitas como el contrabando de combustibles, migración ilegal, pesca ilegal, tráfico de drogas, náufragos, entre otros.
Misión
«Desarrollar las capacidades marítimas y proveer la seguridad integral en los espacios acuáticos que fortalecen el Poder Naval y que contribuyan a la defensa de la soberanía y la integridad territorial; y, con su contingente apoyar a la seguridad pública y del Estado».

Visión

«Ser una institución que disponga de un Poder Naval con capacidad para el control integral y permanente del territorio marítimo en el marco de la CONVEMAR, con talento humano profesional y con alto sentido de pertenencia».

Historia

La vinculación del puerto de Guayaquil con el comercio marítimo, impuesta por la geografía misma, se evidencia por su importancia como proveedora para el Virreinato de maderas tales como el guachapelí, el roble, el cañafístola, la caña guadua o caña de Guayaquil, etc., materia prima que permitió abastecer abundantemente los astilleros de este puerto.
La importancia de los astilleros de Guayaquil durante la Colonia, no solo es reconocida en la actualidad, sino que fue ya subrayada en numerosas ocasiones por sus propios contemporáneos, llegándose a afirmar en el siglo XVIII que eran superiores a todos los demás astilleros de ambas Américas y a los más célebres astilleros de Europa. Antonio de Ulloa y Jorge Juan dijeron que era el mejor astillero que se conocía en todo la costa del océano Pacífico.
Por su parte, el que fuera Gobernador español de Guayaquil hasta 1797Josef de Aguirre Irisarri, el 18 de octubre de 1807, informa al Príncipe Generalísimo Almirante la importancia de los astilleros de Guayaquil para la marina virreinal y dice textualmente:
Conciliando su localidad (Guayaquil) con su inmensa abundancia de exquisitas maderas y baratos jornales facilita medios de los más abundantes y económicos para lograr...buques de todos los portes...Abunda también Guayaquil de operarios de carpintería y calafates, como que son los artistas más necesarios para todas sus fábricas civiles y de los astilleros.
Estas afirmaciones se deben sin lugar a dudas a la existencia de una numerosa y experta comunidad de constructores navales, agrupados en su gremio característico, la maestranza, cuyos miembros en el último tercio del siglo XVIII llegaron a ser lo más selecto de todos aquellos mares.
En lo que respecta a la autoridad marítima, a lo largo de la vida colonial de Guayaquil, ejercía dichas funciones el propio corregidor, quien era el encargado del registro de las naves que arribaban y zarpaban del puerto. Pero cuando Guayaquil dejó de ser corregimiento para erigirse en gobierno militar, por Real Cédula de 8 de diciembre de 1762, sería el gobernador el que realizaría dichas funciones. Habiendo sido designado primer gobernador el teniente coronel D. Juan Antonio Zelaya y Vergara, este recién llegó a Guayaquil el 11 de octubre de 1763, y previa exhibición de los títulos y certificados respectivos, se juramentó e hizo cargo del gobierno de la ciudad.
La escribanía respectiva estaba adscrita a la del Cabildo. Fue solo a partir de 1747 que se contó con un escribano especial para los registros.
Al parecer la organización de la Capitanía del puerto, según Julio Estrada, data de 1797:
Para establecer el Apostadero del Callao, llegó el brigadier de la Real Armada, don Tomás de Ugarte y Liaño. La creación de dicho Apostadero fue dispuesta por reales órdenes de 23 de mayo y 22 de julio de 1797; simultáneamente se creaban las capitanías de puerto en Concepción, Valparaíso, Callao y Guayaquil
.
Por 1804 ejercía como capitán del puerto don José María Cucalón, de lo que nos podemos dar cuenta por una comunicación que le envía el gobernador Bartolomé Cucalón y Villamayor el 10 de mayo de aquel año. Según el mismo Estrada, es este el primer capitán del Puerto de Guayaquil que se ha identificado, pero hay la posibilidad de que haya tenido antecesores en el cargo.
En lo que respecta a la edificación para la Capitanía, el gobernador Cucalón le informaba al Virrey en 21 de abril de 1805:
En el muelle de esta aduana, que es el único del río, hay una casilla del Rey sumamente decente y cómoda que don José de Moraleda, capitán de la corbeta “Castor”, acomodó con acuerdo mío para el servicio y ocupación del capitán del puerto.
Como sucedía entonces con los puertos coloniales españoles, Guayaquil no se libró de los sucesivos ataques de bucaneros que asolaron las costas americanas de aquella época.

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